En París, la política municipal de las bibliotecas le ofrecen a cualquier habitante el acceso a una colección de 200 mil documentos entre materiales bibliográficos (libros, revistas, comics) y de multimedia (en multimedia, están incluidos los discos, los juegos de video, DVD). Es gratuito. Uno tiene derecho a guardar durante tres semanas los materiales.
Allí, he conocido verdaderas joyitas: un libro precioso sobre las leyendas rusas con litografías de Iván Bilibin (un litógrafo ruso de principios del siglo XX, traducido al francés. Ese libro lo vería posteriormente en casa de Annie, en su versión rusa); unos doscientos discos que copie 2009- 2010 y ahora están en mi compu donde están incluidos Sergei Rachmaninov (pianista ruso, quien fue prohibido durante la época soviética, debido a su influencia religiosa), Anthony and the Johnson, Sigur Ros, Einstürzende Neubauten, Avantasia, y muchos más; o objetos más modestos como los títulos de Le Clézio, editados por Gallimard.
Una de mis bibliotecas favoritas es la André Malraux (la primera vez que me lo crucé fue con 'La condición humana' en la biblioteca de mi padre bajo el título de 'Literatura Universal. Francés') sobre el Boulevard Saint Germain de Prés, a dos cuadras de la EHESS. Es mi favorita pues hay toda una colección versada en la historia, la filosofía y la política. Al llegar, todo me dan ganas -Levi Strauss, Goffman, Arendt, Lacan, Butler, Aaron, Hartog, la loca de Mead, Duflo, y otros-, y termino con pilas de libros en las manos, aún cuando sólo tenga tiempo de 'leer' uno durante mi expedición. Sobre los carritos de libros para ordenar, había varios de Robert Castel -es comprensible por su recien muerte.
Entre las joyitas de mi última expedición fue 'Saudades de Brasil', ensayo fotográfico del viaje que hizo en los años treinta a Brasil, de Levi- Strauss ¡Qué tipo! Murió en noviembre del 2009. Recuerdo el día de su muerte. Tenía seminario con Arlette Farge (¡otra doñaza!), quien escribe sobre la historia de mujeres prisioneras en el siglo XVIII. Me lo recomendó mi amiga Kenya, quien trabaja con la historia de la educación en México y su director es Roger Chartier (¡qué risa con sus seminarios en el College de France! Mientras en la primera sesión del seminario de Chartier, la sala tenía 80 personas; al cabo de la cuarta, en la sala, sólo habíamos 15. Yo desistí a la quinta, pues me quedaba dormida). Un amor Arlette: empezaba sus seminarios hablando de exposiciones y la actualidad política en Francia/ el mundo/ la academia. Era una sala pequeña en el 54, Boulevard Raspail, antes de que la EHESS se cambiara a Avenue de France, al lado de la Biblioteca Nacional. Con lágrimas en los ojos decía 'Hier, Levi Strauss est mort. Il etait un ami trés chér de moi. Il est parti le dernier des grands. Et maintenant? Et maintenant?'.
Me gusta la palabra 'saudades'. No tiene traducción al español. Es una forma de 'te extraño', mucho más melancólica. Eu tenho saudades de você. La única vez que yo recuerdo haber soñado en un idioma extranjero, apareció la palabra 'saudade' en mi sueño. En los años treinta, Levi Strauss hizo un viaje a Brasil, específicamente incursionó a la parte central del Amazonas. En su ensayo fotográfico, aparece retratada toda la expedición: cuando se les atascó el carro en los pantanos, la tribú nómada de Nabiwara del Amazonia (quienes se redujeron en los años cuarenta y setenta, por una epidemia de varicela), las ciudades con reminiscencias italianas de Goia, las piguas (unas especies de barcos), otras tribús donde las mujeres se pintan las caras en forma de flor. Me gusta la foto que está anexa por la sensualidad de la mujer. Las de las otras tribús les tienen envidia.
Alguna vez con mis amigas en París, hicimos una sesión fotográfica de desnudos con varias cámaras reflex, luces de teatro (una de ellas tiene acceso al material de teatro), mantas. Toda una instalación. Es la nueva moda en París. Ahora en vez de preguntar '¿Ya te tomaste la foto en la Torre Eiffel?'. Ahora se pregunta '¿Ya te tomaste fotos desnuda con tus amigas?'.Yo, por ejemplo, no llegué a tener la misma sonrisa ni la sensualidad de la mujer de esta foto. En la mayoría, tengo los ojos cerrados, o el ceño fruncido, o la cara con altivez inclinada hacia arriba. Supongo que me sentía intimidada por los cuerpos esbeltos de mis amigas, su ropa interior (y eso que en mi guardarropa, las tangas desaparecieron hace varios años, sino hubiera ido directo al hospital de depresión) y los olores ¡Qué impresión! Mientras unas olían a 'Anne, je sais pas quoi', otras olían a olores ácidos orientales, y yo, es un olor agrio (¡y me baño diario!). No comprendo con que tenga que ver el humor, porque estoy segura que no es la comida (digo, en Francia, no como chile, y lavo mi ropa) ¿El humor fuerte? Es parecido al olor de mi padre. Todo esto para decir que me gusta esta foto con la pancita de la mujer, sus senos pequeños, y su sonrisa con dientes de mazorca sentada al lado de otra mujer quien también sonríe. Mi primo dice que me parezco a ella. Sí, es posible, aunque repito yo no logré la misma sonrisa desnuda.
Por último, dos anécdotas. Antier, bajó Michel, el vecino retirado del sexto piso, quien fue director (o un puesto muy alto) en el Ministerio de Salud, y estuvo en las comisiones para incorporar los medicamentos genéricos en Francia. En un apero, fue él quien introdujo el tema de la United Fruit Company en Guatemala. Su esposa, Chantal, una doñona quien no se casó por la iglesia, ni bautizó a sus hijos, a pesar de haber sido criada con todos los valores cristiano- católicos. Michel vino a felicitar a Robert por su cumpleaños. Nos contaba que cuando trabajaba en el SAMU (Sindicato Nacional de la Ayuda Médica) tuvo una misión para ir a la Guyana Francesa (wow! Mi única referencia era la película 'Papillon' de Dustin Hoffman, basada en una novela) para darles una pensión mensual por ser 'ciudadanos franceses'. La comunidad, fronteriza con el Amazonas brasileño, no tenía carreteras, ni puentes. En la comunidad, no había moneda tampoco. Llegó en un helicóptero, después de una tormenta donde la visibilidad fue nula durante diez minutos. Al llegar, los recibió una comunidad de hombres con taparrabos. Al cabo de diez días, de haber recibido la pensión, del lado del Amazonas brasileño, 'mágicamente', se construyo un puente, y la comunidad tuvo acceso a través del puente al camino para gastar la moneda que recientemente habían adquirido. Puntos de interrogación.
La última fue en el avión, cuando Michel iba a un congreso de pueblos indígenas (creo), se sentó al lado de él el jefe del pueblo indígena (él no tenía mayores datos, y si los dijo, no me acuerdo). El jefe del pueblo tenía tatuajes en los brazos, las manos (¿la cara?). Vestía una playera y pantalón vaquero. Al sentarse, le dijo a Michel 'Soy indio'. Y Michel dijo 'ok'. Parecido a las imágenes que yo vi cuando trabajé como traductora en el Congreso de Pueblos Indígenas, en Naciones Unidas, en Nueva York, 2011.
Allí, he conocido verdaderas joyitas: un libro precioso sobre las leyendas rusas con litografías de Iván Bilibin (un litógrafo ruso de principios del siglo XX, traducido al francés. Ese libro lo vería posteriormente en casa de Annie, en su versión rusa); unos doscientos discos que copie 2009- 2010 y ahora están en mi compu donde están incluidos Sergei Rachmaninov (pianista ruso, quien fue prohibido durante la época soviética, debido a su influencia religiosa), Anthony and the Johnson, Sigur Ros, Einstürzende Neubauten, Avantasia, y muchos más; o objetos más modestos como los títulos de Le Clézio, editados por Gallimard.
Una de mis bibliotecas favoritas es la André Malraux (la primera vez que me lo crucé fue con 'La condición humana' en la biblioteca de mi padre bajo el título de 'Literatura Universal. Francés') sobre el Boulevard Saint Germain de Prés, a dos cuadras de la EHESS. Es mi favorita pues hay toda una colección versada en la historia, la filosofía y la política. Al llegar, todo me dan ganas -Levi Strauss, Goffman, Arendt, Lacan, Butler, Aaron, Hartog, la loca de Mead, Duflo, y otros-, y termino con pilas de libros en las manos, aún cuando sólo tenga tiempo de 'leer' uno durante mi expedición. Sobre los carritos de libros para ordenar, había varios de Robert Castel -es comprensible por su recien muerte.
Entre las joyitas de mi última expedición fue 'Saudades de Brasil', ensayo fotográfico del viaje que hizo en los años treinta a Brasil, de Levi- Strauss ¡Qué tipo! Murió en noviembre del 2009. Recuerdo el día de su muerte. Tenía seminario con Arlette Farge (¡otra doñaza!), quien escribe sobre la historia de mujeres prisioneras en el siglo XVIII. Me lo recomendó mi amiga Kenya, quien trabaja con la historia de la educación en México y su director es Roger Chartier (¡qué risa con sus seminarios en el College de France! Mientras en la primera sesión del seminario de Chartier, la sala tenía 80 personas; al cabo de la cuarta, en la sala, sólo habíamos 15. Yo desistí a la quinta, pues me quedaba dormida). Un amor Arlette: empezaba sus seminarios hablando de exposiciones y la actualidad política en Francia/ el mundo/ la academia. Era una sala pequeña en el 54, Boulevard Raspail, antes de que la EHESS se cambiara a Avenue de France, al lado de la Biblioteca Nacional. Con lágrimas en los ojos decía 'Hier, Levi Strauss est mort. Il etait un ami trés chér de moi. Il est parti le dernier des grands. Et maintenant? Et maintenant?'.
Me gusta la palabra 'saudades'. No tiene traducción al español. Es una forma de 'te extraño', mucho más melancólica. Eu tenho saudades de você. La única vez que yo recuerdo haber soñado en un idioma extranjero, apareció la palabra 'saudade' en mi sueño. En los años treinta, Levi Strauss hizo un viaje a Brasil, específicamente incursionó a la parte central del Amazonas. En su ensayo fotográfico, aparece retratada toda la expedición: cuando se les atascó el carro en los pantanos, la tribú nómada de Nabiwara del Amazonia (quienes se redujeron en los años cuarenta y setenta, por una epidemia de varicela), las ciudades con reminiscencias italianas de Goia, las piguas (unas especies de barcos), otras tribús donde las mujeres se pintan las caras en forma de flor. Me gusta la foto que está anexa por la sensualidad de la mujer. Las de las otras tribús les tienen envidia.
Alguna vez con mis amigas en París, hicimos una sesión fotográfica de desnudos con varias cámaras reflex, luces de teatro (una de ellas tiene acceso al material de teatro), mantas. Toda una instalación. Es la nueva moda en París. Ahora en vez de preguntar '¿Ya te tomaste la foto en la Torre Eiffel?'. Ahora se pregunta '¿Ya te tomaste fotos desnuda con tus amigas?'.Yo, por ejemplo, no llegué a tener la misma sonrisa ni la sensualidad de la mujer de esta foto. En la mayoría, tengo los ojos cerrados, o el ceño fruncido, o la cara con altivez inclinada hacia arriba. Supongo que me sentía intimidada por los cuerpos esbeltos de mis amigas, su ropa interior (y eso que en mi guardarropa, las tangas desaparecieron hace varios años, sino hubiera ido directo al hospital de depresión) y los olores ¡Qué impresión! Mientras unas olían a 'Anne, je sais pas quoi', otras olían a olores ácidos orientales, y yo, es un olor agrio (¡y me baño diario!). No comprendo con que tenga que ver el humor, porque estoy segura que no es la comida (digo, en Francia, no como chile, y lavo mi ropa) ¿El humor fuerte? Es parecido al olor de mi padre. Todo esto para decir que me gusta esta foto con la pancita de la mujer, sus senos pequeños, y su sonrisa con dientes de mazorca sentada al lado de otra mujer quien también sonríe. Mi primo dice que me parezco a ella. Sí, es posible, aunque repito yo no logré la misma sonrisa desnuda.
Por último, dos anécdotas. Antier, bajó Michel, el vecino retirado del sexto piso, quien fue director (o un puesto muy alto) en el Ministerio de Salud, y estuvo en las comisiones para incorporar los medicamentos genéricos en Francia. En un apero, fue él quien introdujo el tema de la United Fruit Company en Guatemala. Su esposa, Chantal, una doñona quien no se casó por la iglesia, ni bautizó a sus hijos, a pesar de haber sido criada con todos los valores cristiano- católicos. Michel vino a felicitar a Robert por su cumpleaños. Nos contaba que cuando trabajaba en el SAMU (Sindicato Nacional de la Ayuda Médica) tuvo una misión para ir a la Guyana Francesa (wow! Mi única referencia era la película 'Papillon' de Dustin Hoffman, basada en una novela) para darles una pensión mensual por ser 'ciudadanos franceses'. La comunidad, fronteriza con el Amazonas brasileño, no tenía carreteras, ni puentes. En la comunidad, no había moneda tampoco. Llegó en un helicóptero, después de una tormenta donde la visibilidad fue nula durante diez minutos. Al llegar, los recibió una comunidad de hombres con taparrabos. Al cabo de diez días, de haber recibido la pensión, del lado del Amazonas brasileño, 'mágicamente', se construyo un puente, y la comunidad tuvo acceso a través del puente al camino para gastar la moneda que recientemente habían adquirido. Puntos de interrogación.
La última fue en el avión, cuando Michel iba a un congreso de pueblos indígenas (creo), se sentó al lado de él el jefe del pueblo indígena (él no tenía mayores datos, y si los dijo, no me acuerdo). El jefe del pueblo tenía tatuajes en los brazos, las manos (¿la cara?). Vestía una playera y pantalón vaquero. Al sentarse, le dijo a Michel 'Soy indio'. Y Michel dijo 'ok'. Parecido a las imágenes que yo vi cuando trabajé como traductora en el Congreso de Pueblos Indígenas, en Naciones Unidas, en Nueva York, 2011.
